“John intentó salir pero el chaleco se atascó en la cerradura. Consiguió desengancharlo mediante un calculado y simple paso hacia atrás mientras elevaba los ojos lentamente sobre la calle por si alguien  había percibido  ese extraño y fortuito movimiento que le inquietó, a él y a su entrecejo que se arrugó 
por un instante.”
"Sentada, había leído todo lo que veía escrito o grabado en los muros de madera.
  Varias iniciales se amaban para siempre"
Alice Munro

no es suficiente.
ya no.



Urugay amigos. Ayacucho.
El ombú y las masitas
el mar, la tormenta
y en la chimenea las palabras
Pasado,
que ahora lee en un cuaderno.
Hoy
un lugar en el campo,
arriba un inmenso espacio 







Me pregunto qué es lo que calla con tanto esfuerzo
Por qué tantas vueltas por los cuadernos
por el campo y los recuerdos. ¿Qué está haciendo?
Veo como camina, come y escribe y sin embargo no se mueve.
¿Qué lágrimas no llora? todo parece dormido en ella.
¿Acaso es su vieja pena la que escucha las horas?
Exalta los objetos, nombra las cosas como nuevas
para no dejarse ir.

otra vez  la desilusión
tenia un sonido seco
otra vez la puta tristeza
en la ventana
que impide ver los frutos
crecer en los árboles
por eso deben cerrar los ojos a los muertos



Dejo de escribir piedras y troncos
dejo de trazar frases sustantivadas
ni siquiera los pájaros
Demasiado aprisa  crecen los  matorrales
y las arañas
Debe haber algún sendero



¿Y ahora qué hago yo con tanta comida?




Esta mañana en el pueblo un hombre viejo ha hecho un gesto brusco: 
se ha tocado la cabeza con la mano
y luego la ha sacudido bruscamente











¿qué significa volver a casa?
Marilynne Robinson ‘En casa’
video

Atravieso el puente y el ruido se hace sonido, se escurre hacia un pentagrama. Sonidos duros como las patadas de mi padre machacándome las costillas. La vista y el oído al mismo tiempo crean imágenes que recuerdan aquellas primeras en movimiento. La realidad se fragmenta obligada por el ritmo que golpea una y otra vez mis pies, enviando hondas hacia piernas, estómago y brazos”



Big Sur
Desayuno en Morrobay: 9 dólares
Cena en Zoetrope, San Francisco: 35 dólares
Cuestas, puente, mar, pasear por Little Italy



Era abril y con el cansancio de los años

y la boca abierta por la más devastadora vejez,

cruzó un puente oscuro

Desde entonces ella, en la noche cuando apoya la cabeza en la

almohada, sin sonido alguno, dice juntando sus labios dos veces

el sustantivo que dijo por primera vez.

Oscureciendo

video


música: who we are, lifehouse

Parece estar en calma, pero escribe fragmentos inconexos de todos sus cuadernos, notas de viajes o frases al azar de cuentos antiguos.
Mientras, se ocupa de las pequeñas cosas de la vida
Hace fotos o rescata las viejas, se encuentra cosas y las pega .
Parece haber aceptado la sucesión de las horas y lo que las habita.
Yo sigo mirando y ella sintiendo.




Yo que no soy religiosa, vivo por un acto de fe hacia ti. Un esfuerzo continuo que me está agotando la vida. Apenas tengo fuerza. No la quiero.”



La sombra del lápiz ha formado letras

Y se para. Se detiene.

Parece haberlo hecho dentro de mi cabeza...


Tan solo la quietud de la vida era lo que ella miraba

“Esa frase es mía, pensaba indignado mirando hacia atrás el lugar de los hechos.
Una higuera colgaba por encima de la valla de piedra y en ella un cartel pequeño
escrito a máquina en el que se leía “Si no hay eco para qué chillar”



La intermitencia del faro
crestas que brillan en el agua
Picos chillando en la tarde


“Subo a Fiesole, Florencia es amarilla y las persianas verdes hacen bostezar a la ciudad en una somnolencia fresca en medio de los cipreses y su fortaleza vertical.

La tarde en Santa María Novella ha rebosado el día de belleza.

Retengo lo que veo.

Lucca, Monterregione, Arezzo, Assisi

‘Prego dove posso prendere il bus per andare a….’”




Era muy temprano esta mañana cuando sus pies húmedos entre la hierba han descubierto unos huesos podridos de gaviota.

Luego ha abierto el cuaderno de Florencia






Está hurgando en los cuadernos.
No sé que quiere hacer.
Creo que tampoco ella.




Era 2004 en Florencia, concierto de la Florence Symphonietta en San Stéfano.
Desde lo alto del Jardino Bóboli, la mirada rodaba
por el valle.
Después en el camino conoció a la señora Rosa,
quien le salvo el ánimo y ella la salvó de la lluvia.
Esos días Rosa comió caliente.
Luego nada supo de ella.
El papel en el que escribe no es demasiado blanco, se encuentra cómoda en cierta oscuridad.
A menudo cree que los libros me salvan.
Le recuerda.
La luz de la mañana como lilas florecidas. Era feliz

Escucha las tres en el reloj de la Iglesia y el lápiz se para a escuchar
el tiempo en una pared
No todo lo que mira escribe.

Tiene encima de la mesa montones de lápices, más que ideas
No eran los años los que habían cambiado la expresión
y morfología de su cara,
era la alternancia del dolor la culpable de ese desconocerse
cuando uno se mira al espejo
No le gusta escribir en las páginas de la izquierda.

Ayer se murió el jilguero que alimentaba durante dos días.

Su peso era el del aire.
¿Oímos lo que percibimos

o es al contrario?
Por fin, rodeada de verde, mar y pájaros abre los cuadernos de tantos años y escribe.
Solo eso.
Cuadernos





“Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre todos los muertos”

James Joyce en Dublineses

“Y sobre todos, vivos y muertos, llovió siempre sin ninguna misericordia”

Fulgencio Argüelles en ‘Letanías de Lluvia’




“Para él, la casa encarnaba la dicha general de su vida, que era manifiesta, indiscutible, y que él no dejaba nunca de reconocer y agradecer, sobre todo cuando debía contraponerla a un dolor o a un pesar concretos…¡”Que buenos ratos pasabais!” ,decía su padre, como si la ligera desolación actual fuese confetis y envoltorios de caramelos tras el paso de algún espléndido desfile”

Marilynne Robinson en “ En casa”



-Respira-dijo-. Respira. Aguanta. Suelta

Alice Munro en ‘Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio’





"pintará el invierno que ve por la ventana hasta que las tintas sepan mezclar por ellas mismas las mañanas y las noches...La templanza le hará recordar y eso cambiará las tintas de color, vendrá el ámbar y romperá la pálida belleza del invierno"

“Cuando había pensado en la muerte con anterioridad no había sido ni como un acto literario ni como el desgaste lento y calmoso del tiempo sobre la carne imperfecta. No había pensado en ella como una explosión de violencia en un campo de batalla, ni como un chorro de sangre brotando de una garganta rota. Se cuestionaba la diferencia entre los tipos de muerte y lo que significaba aquella diferencia, y se percató de que dentro le crecía aquel amargor que había atisbado alguna vez en el corazón de su amigo David Masters”

John Williams en ‘Stoner’




"Amigo, ¿cómo voy a luchar contra mi quimera?

Mircea Cartarescu en 'Lulu'
“...y también hablaba de fugas, de cuerpos que desaparecían y de nuestras almas en perpetua huída, de las ausencias visibles con las que suplimos el absentismo de los seres queridos, su deserción en la muerte, en la indiferencia y en las partidas; ese vacío que dejan, ella lo fecundaba con las palabras apresuradas, jubilosas y trágicas que el vacío aspira como la entrada de una colmena atrae al enjambre, y que proliferan en el vacío: volvía a crear, para ella misma..”

Pierre Michon en ‘Vidas minúsculas’

Pasan semanas
Se hace lentamente noche
Las polillas en la ventana:
Pequeños, pálidos telegramas del mundo

Tomas Tranströmer en ‘El cielo a medio hacer’
“Mientras tanto y si está de acuerdo, tal vez podamos intentar hacer el amor, o sea, esa especie de gimnasia pagana que nos deja en el cuerpo, después de acabado el ejercicio, un gusto sudoroso de tristeza en el revoltijo de las sábanas”

Lobo Antunes ‘En el culo del mundo”
Marías hablando de su nuevo libro ‘Los enamoramientos’ vuelve a citar a Faulkner “lo que hace la literatura es lo que hace una pobre cerilla cuando se la enciende en mitad de la noche en mitad de un campo. No sirve para iluminar nada, sólo sirve para ver un poco mejor cuánta oscuridad hay alrededor”

Supe de Aliocha Coll por Javier Marías, ahora, parece ser, que en poco tiempo, saldrá de la "Caja de las Letras" y le conoceremos mejor…o no.
“A mí me cuesta reproducir y aun saber con certeza cuál fue la última vez que vi a Aliocha Coll,el amigo que se suicidó bastante tiempo después de esa vez y poco antes de la vez siguiente que no llegó a tiempo…Tenía cuarenta y dos años cuando se mató en 1990 con su mano infalible de médico, tras releer un último cuento-la Sylvie de Nerval- y escuchar una última música-pero no sé cuál- y apurar su último vaso de vino”
Javier Marías en ‘Negra Espalda del tiempo’
“…sin un amor, sin una causa, no somos nada. Nos quedamos porque tenemos fe. Nos marchamos porque nos desengañamos. Volvemos porque nos sentimos perdidos. Morimos porque es inevitable”

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